La disminución en el compromiso del consumidor, la privacidad de datos y la economía publicitaria son desafíos que enfrentan los responsables de marketing en un mercado en constante cambio. En un contexto donde la interacción de los consumidores con las marcas ha mostrado signos de desaceleración, los ejecutivos de marketing enfrentan múltiples obstáculos para mantener la efectividad de sus estrategias. La reducción en el compromiso del cliente, a pesar de unos niveles relativamente estables de comunicación, refleja que el exceso de contenido no siempre genera confianza, sino que puede erosionarla. La necesidad de adaptarse a un escenario sin cookies de terceros y a nuevas regulaciones de privacidad es otra de las preocupaciones principales, especialmente en mercados como México, donde la mayoría de los usuarios recurren a Chrome para sus actividades en línea. La eliminación gradual de estas tecnologías obliga a las marcas a buscar soluciones innovadoras que permitan entender el comportamiento del consumidor sin vulnerar su privacidad. Otra dificultad significativa es el incremento en los costos publicitarios. La disminución en la eficiencia de las campañas tradicionales ha llevado a un aumento en las inversiones, que no siempre se reflejan en mejores resultados, agravando la rentabilidad y generando una “tormenta perfecta” de mayores gastos y menores retornos. En este escenario, las estrategias en redes sociales también deben evolucionar; el contenido auténtico y el involucramiento de los empleados como embajadores son métodos efectivos para fortalecer la relación con la audiencia en un entorno saturado. Asimismo, la diversificación de plataformas es imprescindible. Aunque Facebook e Instagram mantienen su relevancia, hoy en día las marcas deben tener presencia en múltiples canales, incluyendo aplicaciones de mensajería como WhatsApp o iMessage, para ofrecer una comunicación más personalizada y efectiva. Además, la inclusión y la ética en campañas son aspectos que
