Organismos privados y legisladores alertan sobre los posibles efectos en cadenas de suministro, inflación y competitividad ante la iniciativa del gobierno mexicano. Una reciente propuesta del gobierno mexicano busca incrementar los aranceles a productos provenientes de países sin acuerdos comerciales con México, principalmente dirigida a China, en un intento por fortalecer la industria nacional y equilibrar la balanza comercial. Sin embargo, esta medida ha generado rechazo entre empresarios y legisladores, quienes advierten que su aplicación inmediata podría impactar negativamente en cadenas de suministro clave, especialmente en sectores como la electrónica y la automoción, que dependen en gran medida de insumos chinos. La economía mexicana, que en el tercer trimestre sufrió una caída del 0,3% en su Producto Interno Bruto y mostró una contracción industrial, enfrenta desafíos adicionales ante la posible política proteccionista. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) ha recomendado implementar una transición gradual hasta 2027 para evitar desabasto y presiones inflacionarias, mientras que algunos legisladores buscan ampliar el diálogo con el sector privado para encontrar consensos sobre la estrategia arancelaria. México mantiene una fuerte dependencia de las importaciones asiáticas, en particular las procedentes de China, que en 2024 superaron los 129 mil millones de dólares. Expertos como el exsecretario de Economía Ildefonso Guajardo resaltan que la suspensión temporal del paquete arancelario refleja la inclusión de productos críticos en las cadenas de valor, lo que requiere una revisión cuidadosa para no afectar la competitividad del país ni anticipar posibles cambios en las relaciones entre Estados Unidos y China. A pesar de las tensiones, empresas chinas continúan fortaleciendo su presencia en México. Inversiones como las de Huawei, con 24 años en el territorio, evidencian un interés por seguir operando y adaptándose a las nuevas condicion
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