El exalcalde impulsa a su hermano para mantener el control político en la demarcación en medio de ajustes internos en Morena y aliados. El panorama político en la Ciudad de México comienza a ajustar sus piezas de cara a las elecciones de 2027, en las que se renovará tanto el Poder Legislativo como las 16 alcaldías. En esa dinámica, Tláhuac emerge como un escenario clave, donde Rigoberto Salgado, actualmente comisionado nacional en temas de acuacultura y pesca, busca consolidar su liderazgo. La estrategia apunta a mantener el predominio que logró durante su gestión como alcalde entre 2015 y 2018, apoyándose en la influencia de su hermano Ricardo Salgado, quien actualmente ocupa el cargo de secretario de asuntos indígenas y campesinos en la dirigencia local de Morena. Desde el control de la demarcación, Rigoberto y su entorno han reforzado su estructura territorial y política, beneficiados por un escenario electoral favorable. La ausencia de figuras contrarias significativas en la oposición y la actual fortaleza de Morena en la zona elevan las probabilidades de que sus aspiraciones se concreten. Además, la posible inacción contra el nepotismo por parte del partido, dado que Rigoberto no es alcalde en el momento, facilitaría que su plan continúe sin restricciones. Este contexto sucede en medio de una estrategia más amplia en Morena, donde la fiebre por asegurar la hegemonía a nivel local se combina con las dinámicas de alianzas y la realidad de una oposición debilitada. La influencia de Rigoberto, apoyado por un entramado político que incluye a su hermana Berenice Hernández y otros figuras locales, continúa siendo un factor determinante en la 4T de Tláhuac, consolidando una línea de liderazgo familiar que podría definir la competencia en los próximos comicios.
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