La leyenda del cine estadounidense falleció a los 89 años en su residencia en Utah, dejando un legado en la actuación, dirección y promoción del cine independiente. La industria cinematográfica mundial despide a Robert Redford, un talento multifacético que dejó una huella indeleble en Hollywood y en la promoción del cine independiente. Nacido en 1936 en Santa Mónica, California, Redford alcanzó reconocimiento internacional por su versatilidad como actor, director y productor, además de ser un activo defensor del medio ambiente. Falleció en su hogar en Sundance, Utah, rodeado de seres queridos, tras una larga carrera que abarcó más de seis décadas. Su contribución más significativa fue la creación del Festival de Sundance, que desde sus inicios en la década de los 80 ha sido un referente para la promoción del cine emergente y independiente. En la pantalla grande, su participación en filmes emblemáticos como “Butch Cassidy and the Sundance Kid”, “The Sting” y “Out of Africa” consolidó su estatus como uno de los actores más influyentes de su generación. Además, su trabajo como director fue reconocido con un premio Oscar en 1980 por “Ordinary People”, una obra que reflejaba su compromiso con el arte cinematográfico. El legado de Redford trasciende su carrera artística. Fue un ferviente activista ambiental, participando en foros internacionales y utilizando su influencia para sensibilizar sobre el cambio climático. Aunque se retiró oficialmente en 2018, continuó participando en proyectos relacionados con el cine y el activismo, incluso haciendo apariciones esporádicas en producciones y eventos. El presidente de Estados Unidos en ese momento, Donald Trump, expresó su tristeza por la pérdida, resaltando la calidad de su carrera y su impacto cultural. La figura de Robert Redford será recordada como un ejemplo de talento, compromiso social y pasión por el arte cinematográfico.
