La exjefa de gobierno y referente política señala que la violencia y criminalización de jóvenes en protestas vulneran derechos constitucionales y exige respeto y diálogo. En un pronunciamiento contundente, Rosario Robles, exjefa de gobierno del entonces Distrito Federal, abordó la situación vivida tras la marcha de la Generación Z del 15 de noviembre en la Ciudad de México. La dirigente política manifestó su rechazo a las actitudes de abuso y represión por parte de las fuerzas policiales, resaltando que la criminalización de jóvenes manifestantes contraviene principios constitucionales y atenta contra el derecho a la protesta social. Robles recordó que en su gestión, experiencias pasadas de movilizaciones estudiantiles, como la huelga de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1999, evidencian que la respuesta violenta solo genera mayor confrontación. En aquella ocasión, la respuesta policial fue denunciada por la brutalidad con que actuaron, situación que llevó a una investigación independiente y sanciones contra los responsables. La exmandataria enfatizó que la historia confirma que la represión no conduce a soluciones duraderas y que existen alternativas para atender las demandas sociales. Dentro del contexto actual, Robles apuntó que algunos actores políticos que pertenecieron al extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), y que hoy militan en Morena, fueron testigos de aquella represión y no deben repetir patrones de conducta. La crítica se da en medio de las movilizaciones recientes y anticipa un crecimiento en las protestas, como la prevista para el 20 de noviembre, en contra del desfile cívico-militar que conmemora la Revolución Mexicana, marcado por el espíritu de la juventud que exige cambios y respeto a sus derechos. La dirigente dijo que la violencia y la criminalización solo retrasan el diálogo y que la solución radica en políticas de diálogo y reconocimiento de las demandas sociales, especialmente las de las nuevas generaciones que buscan
