Moscú. - Rusia reanudó su ofensiva sobre Kiev durante la madrugada de ayer, luego de una pausa de 72 horas provocada por las negociaciones entre emisarios estadounidenses y las autoridades ucranianas. El ataque causó la muerte de tres personas y dejó al menos 20 heridos, además de provocar daños significativos en alrededor de 50 edificaciones, incluyendo almacenes, escuelas y oficinas, según informó el alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko.
Antes de esta interrupción, las fuerzas rusas bombardearon de manera continua la capital ucraniana y sus alrededores durante nueve días. Aunque se redujo la cantidad de drones y misiles, en cada incursión se lanzaron más proyectiles en un corto periodo, lo que obligó a la población a buscar refugios constantemente ante las alarmas sonoras que sonaban a cualquier hora del día.
Para gestionar esta situación crítica, las autoridades de Kiev implementaron recientemente un nuevo sistema de alertas por celular, que clasifica las emergencias en dos niveles: un aviso naranja que sugiere refugiarse si se desea, y un aviso rojo que obliga a buscar refugio inmediato. Bajo este último, los comercios, escuelas y otros lugares públicos deben cerrar de inmediato.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el ataque y aclaró que su objetivo eran instalaciones de la industria militar de Ucrania, incluyendo una fábrica productora de componentes para drones Hornet y un taller de ensamblaje de vehículos no tripulados Shark.
El reciente ataque se suma a la creciente espiral de violencia en el conflicto, que ha afectado gravemente a la infraestructura de Kiev y ha puesto de manifiesto la precariedad de la seguridad en la región.
Con información de jornada.com.mx

