La recuperación de la cobertura vacunal se mantiene pendiente tras la pandemia, por lo que continúa la campaña de inmunización en diferentes grupos etarios. La atención a la inmunización contra el sarampion continúa siendo una prioridad en regiones donde el rezago ha permanecido desde el inicio de la pandemia por COVID-19. A pesar de los esfuerzos para fomentar la vacunación, la cobertura en menores y adultos jóvenes aún presenta cifras por debajo de los niveles recomendados para evitar brotes epidemiológicos. La inmunización es vital para prevenir la propagación de una enfermedad altamente contagiosa que, en casos graves, puede ser mortal y causar complicaciones severas. En los últimos años, una disminución significativa en la aplicación de la vacuna ha sido registrada, afectando la protección colectiva contra esta enfermedad. La situación requiere de campañas constantes de sensibilización, especialmente dirigidas a padres de familia, adolescentes y adultos de hasta 49 años que aún no han recibido su refuerzo. La estrategia también incluye la vigilancia epidemiológica activa para detectar y atender oportunamente posibles casos sospechosos, que suelen presentar síntomas como fiebre, erupción cutánea, tos y conjuntivitis. A nivel nacional, se reportan 17 decesos relacionados con sarampion y más de 4,3 mil casos confirmados en lo que va del año. La complejidad de erradicar totalmente la enfermedad genera la necesidad de mantener la vacunación como una herramienta clave de salud pública, en consonancia con la prevención global de infecciones.
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