Comunidades de San Lucas Atzala protestan por la contaminación que afecta cultivos y la salud, y exigen acciones urgentes de las autoridades locales. Los habitantes de San Lucas Atzala, en Puebla, llevaron a cabo una manifestación para denunciar las descargas ilegales de aguas residuales que desde hace meses afectan sus tierras agrícolas y generan un riesgo ambiental significativo. La protesta incluyó el bloqueo parcial de la carretera a Calpan, con el fin de visibilizar la problemática y presionar a las autoridades para que tomen medidas inmediatas. La situación se agravó cuando las aguas negras, inicialmente vertidas en una excavación de unos 15 metros de profundidad, se dieron a conocer por su impacto en la comunidad: desbordes perjudiciales en temporadas de lluvias y daños directos a los cultivos, lo que ha resultado en pérdidas económicas para al menos 100 productores del área. Además, la presencia de residuos en la vía ha provocado accidentes vehiculares, aumentando la preocupación por la seguridad y salud públicas. A pesar de que los residentes han solicitado en varias ocasiones la intervención gubernamental, no habían recibido acciones concretas hasta ahora. La comunidad denuncia que la falta de una planta de tratamiento adecuada y la gestión irregular de los desechos están poniendo en peligro el bienestar de las familias y contaminando una zona de gran valor agrícola y ecológico. La problemática supera lo ambiental, tocando temas de salud pública y sostenibilidad. Como respuesta, el presidente municipal Bertín Bermeo Morales se comprometió a resolver la situación antes del 7 de diciembre. Explicó que una planta tratadora de aguas negras es necesaria y que, en lo inmediato, se busca establecer permisos para verter de forma controlada en un predio cercano. Sin embargo, los pobladores expresaron su escepticismo por la lentitud del proceso y la responsabilidad del municipio en la infraestructura deficiente. La comunidad anunció que continuará con asambleas para
