Santo Domingo busca posicionarse como el nuevo centro de negocios de América Latina y el Caribe, gracias a un entorno emprendedor en evolución. La capital dominicana muestra un crecimiento significativo en inversión, innovación y desarrollo empresarial.
Datos clave
- Cuándo: Actualidad
- Dónde: Santo Domingo, República Dominicana
- Inversión extranjera: US$5,032.3 millones en 2025
- Remesas: US$11,866.3 millones durante 2025
- Visitantes: 11.6 millones en 2025
Durante años, el enfoque en la República Dominicana giró en torno a la existencia de emprendedores, la formación de talento, y el acceso a capital. Actualmente, esos aspectos han evolucionado. El país cuenta con instituciones que priorizan la competitividad y la transformación digital, además de un creciente interés en atraer inversiones.
La diáspora dominicana juega un papel crucial. Su abundante capital y conexión emocional con el país están ayudando a reforzar la economía local. Las cifras de remesas indican que este grupo no solo es relevante, sino que se ha convertido en uno de los pilares económicos de la nación.
¿Cómo está cambiando la percepción internacional sobre Santo Domingo?
El aumento de la inversión extranjera directa, que creció un 11.3% en 2025, evidencia un creciente reconocimiento global del potencial dominicano. Sin embargo, aún enfrenta el desafío de organizar su potencial antes que otras ciudades de la región lo hagan.
A diferencia de otras capitales de América Latina que han alcanzado notoriedad en innovación, el Caribe en general, y Santo Domingo en particular, carecen de una imagen consolidada en el ámbito de negocios. Sin embargo, la capital dominicana tiene ventajas competitivas únicas, como su proximidad a Estados Unidos y un sistema aéreo robusto.
¿Qué retos enfrenta Santo Domingo para convertirse en un centro de negocios?
A pesar de los progresos, la falta de una infraestructura de negocios bien definida y de un plan coordinado puede limitar el crecimiento de Santo Domingo. La innovación necesita ser más que visibilidad; debe traducirse en relaciones comerciales efectivas y sostenibles.
La capital aún se encuentra en el proceso de transición hacia un ecosistema más robusto, donde la coordinación entre actores clave se vuelve esencial. La creación de un espacio adecuado para negocios permitirá que emprendedores, inversores y autoridades trabajen juntos de manera efectiva.
Santo Domingo tiene una oportunidad única para consolidarse como un referente en la región. La clave estará en organizar su potencial y atraer las inversiones necesarias para construir un futuro próspero que, pese a los retos, está al alcance.
Con información de eldinero.com.do

