La llegada masiva de sargazo al litoral de Barahona genera preocupaciones por su impacto en el turismo y los negocios locales. Extensas acumulaciones de estas algas marinas cubren la emblemática Bahía de Neyba y diversas playas urbanas, afectando la experiencia de turistas y residentes.
Las playas como Casita Blanca y El Cayo son algunas de las más perjudicadas, donde el fuerte olor que desprenden las algas en descomposición se ha vuelto insostenible. Este panorama afecta la calidad de vida de los ciudadanos y desanima a los visitantes, lo que repercute en el comercio local.
La situación ha llevado a comerciantes a reportar pérdidas significativas en sus ingresos. Carlos Beltré, un trabajador del restaurante Brisa del Caribe, asegura que la afluencia de clientes ha disminuido en un 80% en las últimas semanas. Aunque el restaurante cuenta con áreas climatizadas, el olor del sargazo ha disuadido a muchos clientes de permanecer en el local.
A pesar de los esfuerzos del Ministerio de Turismo para retirar el sargazo de las playas, la cantidad de algas que llega diariamente supera las capacidades actuales de recolección. Las algas retiradas son secadas temporalmente en la costa antes de ser desechadas de manera adecuada.
El impacto del sargazo va más allá del sector turístico, afectando también instituciones educativas como la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) Recinto Barahona. Estudiantes y personal administrativo enfrentan el inconveniente de los olores desagradables. Los comerciantes expresan su inquietud ante la falta de respuestas concretas de las autoridades y solicitan acciones más efectivas para manejar la situación.
Con información de listindiario.com

