Morelia, Michoacán. - Sarria, una villa gallega, se ha convertido en el punto de partida preferido de miles de peregrinos que anhelan obtener la Compostela al recorrer los últimos 100 kilómetros del Camino de Santiago. Este recorrido resulta atractivo por su accesibilidad y por la oportunidad de vivir la tradicional ruta jacobea en poco tiempo.
Para recibir el certificado que expide la Catedral de Santiago, los caminantes deben recorrer al menos 100 km a pie o a caballo, o 200 km en bicicleta. Sarria, situada a 114 km de la tumba del Apóstol Santiago, ofrece un punto ideal para cumplir con este requisito sin necesidad de largas vacaciones.
El trayecto se suele dividir en cinco etapas que atraviesan pintorescos paisajes y pequeños pueblos, como Palas de Rey y Portomarín. Los viajeros organizan sus alojamientos y el transporte de equipaje para evitar problemas logísticos, garantizando así una experiencia más disfrutable.
Otro aspecto clave es la Credencial del Peregrino, un documento necesario para sellar cada etapa. En el recorrido desde Sarria, es obligatorio obtener al menos dos sellos al día en puntos de control como albergues, iglesias y comercios, lo que asegura la validez del viaje antes de solicitar la Compostela.
Finalmente, llegar a la Catedral de Santiago tras recorrer los últimos kilómetros es una experiencia gratificante para los peregrinos. La culminación del viaje se realiza en la oficina del peregrino, donde presentan su credencial llevando todos los sellos requeridos. Esta hazaña, que combina naturaleza y esfuerzo, invita a la reflexión y al deseo de futuras aventuras en la ruta jacobea.
Con información de quadratin.com.mx

