Los trenes usados han provocado cuestionamientos sobre su seguridad y calidad en la obra del Interoceánico. El reciente accidente del Tren Interoceánico ha sacado a la luz que locomotoras y vagones eran de segunda mano, información que no fue revelada por el gobierno. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la auditoría, pero se desconoce quién aprobó la compra de este equipo, así como los costos y el estado de las máquinas. Las locomotoras de 1994 y 1988 fueron fabricadas en Estados Unidos, mientras que los vagones provienen de finales de los 70. Estos datos generan dudas sobre la seguridad y el cumplimiento de estándares modernos. Una auditoría independiente podría aclarar los hechos sobre el funcionamiento y la condición de estas unidades.
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