La disminución de aranceles y la búsqueda de competitividad marcan la estrategia ante el cambio global y la reconfiguración del libre comercio. El panorama del comercio internacional en México atraviesa una fase de transición marcada por la redefinición del libre comercio con Estados Unidos. Tras la amenaza inicial de aplicar un arancel del 25% a automóviles, camiones ligeros y autopartes en abril de 2023, tanto el sector público como el privado han centrado sus esfuerzos en lograr una posición arancelaria relativa favorable en el marco del acuerdo comercial del T-MEC. Esta estrategia refleja un cambio de enfoque, donde la presencia de tarifas es vista como inevitable para garantizar competitividad en un entorno global cada vez más complejo. Hasta septiembre de 2023, los aranceles promedio aplicados por Estados Unidos a México se situaron en 4.69%, posicionando al país en el octavo lugar entre los principales proveedores de importaciones estadounidenses, que representan casi el 93% del total comercial. Además, un alto porcentaje del comercio mexicano con Estados Unidos cumple con las condiciones del T-MEC, aumentando progresivamente desde menos del 50% en la primera mitad del año a más del 86%. Este incremento sugiere que, a pesar de las tensiones arancelarias, la integración comercial sigue vigente, aunque adaptándose a un escenario de mayores costos y barreras. El cambio en la estrategia de México y Estados Unidos responde a antecedentes recientes, en los que la economía estadounidense ha mostrado signos de reactivación, fortaleciendo la posición de la administración del presidente Donald Trump en negociaciones comerciales. Mientras tanto, sectores empresariales, como el Consejo Coordinador Empresarial, han manifestado su intención de revisar y negociar mejores condiciones arancelarias, reconociendo que la competencia global obliga a buscar ventajas relativas en lugar de depender de acuerdos preferenciales absolutos. La única postura firme en favor de la eliminaci
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