La obligatoriedad de la seguridad social para trabajadores de plataformas ha llevado a más horas de trabajo y bajo índice de afiliación efectiva, reflejando retos y desigualdades en la regulación laboral digital. La implementación de la normativa que obliga a los repartidores y conductores de plataformas digitales a integrarse al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha provocado un incremento en las horas laborales de estos trabajadores. Sin embargo, un bajo porcentaje ha aprovechado realmente la protección social ofrecida, lo que evidencia las dificultades y decisiones divergentes en la formalización laboral mediante estas plataformas. Datos oficiales revelan que en agosto, poco más de 133 mil repartidores y conductores se registraron en el IMSS, cifras que contrastan con los más de 1.2 millones de afiliaciones realizadas en julio del mismo año. Esto indica que solo una fracción de los trabajadores de apps, aproximadamente uno de cada diez, accedieron a la seguridad social, ya que muchos consideran la afiliación una opción que no se ajusta a su realidad laboral. Una de las principales razones radica en que muchos de estos trabajadores no consideran la plataforma digital como su empleo principal, sino como una fuente adicional de ingreso. La naturaleza flexible y temporal del trabajo hace que prefieran no verse obligados a cumplir con requisitos de ingreso mínimo, además de mantener seguros privados y trabajar en múltiples plataformas para asegurar su sustento. El incremento en las horas de trabajo también responde a la necesidad de compensar bajos ingresos, ya que algunos repartidores han llegado a aumentar sus jornadas hasta 11 horas diarias, sacrificando días de descanso. Esto refleja una realidad donde, pese a la formalización, las condiciones laborales siguen siendo precarias para muchos. Desde una perspectiva regulatoria, el programa piloto iniciado en julio busca evaluar el impacto de la seguridad social obligatoria para estos trabajadores y ajustar la
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