Un grupo de legisladores de oposición apoyó la designación de Ernestina Godoy, marcando un escenario de negociación política en el proceso. La aprobación de Ernestina Godoy como Fiscal General de la República se consolidó con el apoyo de un grupo heterogéneo de legisladores que, a pesar de las diferencias partidistas, votaron a favor de su elección. La designación obtuvo 97 votos favorables en el Senado, superando la mayoría calificada necesaria para su ratificación, y refleja un acuerdo que involucró a varias bancadas opuestas al oficialismo. Entre los legisladores que respaldaron a Godoy se encuentran representantes de Movimiento Ciudadano, algunos panistas y un senador independiente, evidenciando una negociación política que trascendió las alineaciones tradicionales. Mientras tanto, otros partidos como el PRI manifestaron su rechazo, con todos sus integrantes optando por votar nulo, reafirmando su oposición a la propuesta. La colaboración entre distintas fuerzas expresa la complejidad del proceso legislativo en temas de justicia y seguridad nacional. Tras su ratificación, Ernestina Godoy asumió formalmente el cargo y anunció su compromiso de fortalecer la autonomía y la eficiencia de la fiscalía, enfatizando la importancia de la colaboración institucional y la lucha contra la corrupción y la impunidad. Antes de su proclamación, la fiscal aseguró que su gestión priorizará investigaciones basadas en derechos humanos, protección a víctimas y una política de transparencia, aspectos clave para garantizar la legitimidad de la institución en un contexto de desafíos en justicia y seguridad. La designación genera expectativa sobre los cambios internos que podrá fomentar en una de las instituciones más relevantes para el Estado de Derecho.
