Durante su segundo informe de rendición de cuentas, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su firme postura sobre la soberanía de México. Ante miles de simpatizantes en el Monumento a la Revolución, Sheinbaum denunció una "ofensiva mediática" que, a su juicio, proviene de sectores conservadores tanto nacionales como internacionales. La mandataria aseguró que estas campañas buscan debilitar su administración y frenar el proyecto de transformación que encabeza.
En su discurso, Sheinbaum hizo alusión a la reciente muerte de dos agentes de la CIA y las acusaciones contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, resaltando la necesidad de cuestionar el verdadero interés de Estados Unidos en colaborar en la lucha contra el crimen organizado. Cuestionó si realmente existe un deseo genuino de cooperación o si ciertos sectores utilizan el tema mexicano para sus propios fines electorales.
"México no es piñata de nadie", afirmó, una declaración que resonó entre su audiencia y generó un abundante aplauso. Además, reforzó su mensaje preguntando quién tiene la autoridad sobre México: si son las agencias extranjeras o el pueblo. Su discursos enfatizó el principio de la soberanía nacional, recordando que su gobierno respeta las decisiones de otros países.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión diplomática, especialmente después de que la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York presentó cargos de narcotráfico y tráfico de armas contra Rocha Moya y otros funcionarios. Esto subraya la necesidad de que México reafirme su independencia ante cuestionamientos externos.
Con su intervención, la presidenta Sheinbaum no solo respondió a las críticas provenientes de Estados Unidos, sino que también hizo un llamado a la unidad nacional en torno a la defensa de la soberanía mexicana, rechazando categóricamente cualquier intento de intromisión en sus asuntos internos.
Con información de elimparcial.com

