El aumento en las capturas busca reforzar la estrategia de seguridad tras cambios en el enfoque gubernamental, aunque su impacto en la violencia aún se evalúa. En un cambio estratégico en la política de seguridad, el gobierno de Claudia Sheinbaum logró registrar en un año la detención de aproximadamente 34,690 presuntos delincuentes, cifra que representa un incremento superior al doble en comparación con la administración anterior. Esta escalada en las capturas ha sido acompañada por un giro del enfoque de seguridad, pasando de la política de “abrazos, no balazos” a una estrategia más agresiva de confrontación directa. Expertos en seguridad señalan que, aunque muchos de estos aseguramientos podrían derivar de trabajos de inteligencia, no hay evidencia concluyente de una reducción significativa en la violencia. La interrupción momentánea de las actividades de los grupos delictivos puede generar una disminución temporal en la delincuencia, pero también existe la posibilidad de que, ante el nuevo orden, se intensifiquen los niveles de violencia y homicidios. Es fundamental que las autoridades proporcionen información precisa sobre el estado legal y el proceso judicial de las personas detenidas. Solo así se podrá evaluar si estas acciones contribuyen realmente a reducir la inseguridad. Además, en su primer informe de gobierno, Sheinbaum reportó una baja del 32% en los homicidios dolosos en comparación con el año anterior. El aumento en las detenciones también responde a presiones externas, particularmente a las demandas de Estados Unidos, que busca avanzar en la desarticulación de las organizaciones criminales que operan en México para frenar el tráfico de drogas y otros ilícitos. La estrategia busca, en parte, atender estas presiones internacionales y mejorar la percepción de seguridad en el país. En este contexto, la efectividad a largo plazo de estas acciones aún se encuentra en evaluación, siendo clave la calidad de los procesos judiciales y la implementación de pol
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