La jefa de gobierno asegura que todas las empresas, incluidas las estadounidenses, están conformes con las modificaciones en las rutas de transporte, tras controversias y decisiones gubernamentales. La participación del transporte de carga hacia Estados Unidos ha experimentado cambios recientes motivados por problemas de saturación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Mexico, lo que llevó a distribuir las operaciones a otras terminales, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Esta decisión busca aliviar la congestión en uno de los puntos neurálgicos del aerotransporte nacional y garantizar un flujo más eficiente de mercancías. En este contexto, la jefa de gobierno de la capital mexicana afirmó que las empresas involucradas están satisfechas con las nuevas rutas operativas. Destacó que, tras una revisión administrativa, no existen reclamos significativos y que las quejas menores relacionadas con los procesos aduaneros están siendo atendidas para optimizar el acceso y el servicio. Además, aseguró que las empresas, incluyendo las estadounidenses, no reportan molestias, lo que evidencia una aceptación generalizada. A su vez, la autoridad local señaló la importancia de mantener un equilibrio en el comercio y las relaciones internacionales, subrayando que México no permite que terceros ejercen presión política o económica que puedan afectar su soberanía. La mandataria enfatizó su voluntad de investigar cualquier sospecha de intereses políticos disfrazados tras las decisiones recientes, reiterando que el país busca decisiones autónomas y en favor de su desarrollo económico. Este escenario se inscribe en un contexto de tensiones en el sector de la aviación y el comercio internacional, en donde las negociaciones y los acuerdos bilaterales son clave para mantener la competitividad y el funcionamiento fluido de las cadenas de suministro. La adaptabilidad del sistema de transporte en México refleja un interés por fortalecer su infraestructura y proteger sus i
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