Aunque comúnmente se atribuye a septiembre, los registros históricos muestran que diciembre concentra la mayor actividad sísmica en el país, pero sin una causa estacional definida. Un análisis detallado de los datos históricos revela que, en México, la mayor cantidad de sismos con magnitud significativa ha ocurrido en diciembre, según registros del Servicio Sismológico Nacional (SSN), que opera en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Desde hace más de un siglo, los registros muestran que los meses con mayor frecuencia de eventos sísmicos mayores a 6 grados en la escala de Richter son diciembre, seguido por junio, abril y enero. Para los sismos de mayor intensidad, del orden de 7 grados o más, diciembre también se posiciona como el mes con más incidentes. En los últimos 35 años, la actividad sísmica ha aumentado notablemente, con un pico recordado en 2024, año en el que se han registrado más de 33,000 sismos, siendo el año con mayor movimiento desde que existen registros. Esto responde a un incremento en la detección y en el número de eventos menores, aunque no implica que todos los años presenten picos en diciembre. Es importante aclarar que esta distribución no indica que diciembre tenga una causa climática o tectónica exclusiva que genere más sismos en esa temporada. La "paradoja del cumpleaños" en estadística —donde la probabilidad de coincidencias en fechas parece mayor de lo que intuitivamente se espera— ejemplifica cómo ciertos patrones estadísticos pueden parecer contraintuitivos. De manera similar, el aumento de sismos en determinados meses puede obedecer a múltiples factores, pero la predicción de estos eventos sigue siendo imposible con precisión en la actualidad. Las regiones más afectadas corresponden a las costas de Guerrero y Oaxaca. En estas áreas, la presencia de la denominada brecha sísmica, que desde 1911 no ha registrado un evento relevante, representa un potencial cataclismo en caso de que el ritmo sísmico retome su
