La mayoría de los aficionados nacionales no adquirirán entradas pese a que el torneo se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, reflejando inquietudes económicas y de disponibilidad. La próxima edición de la Copa del Mundo del 2026, que se llevará a cabo en tres países —México, Estados Unidos y Canadá— del 11 de junio al 19 de julio, enfrenta poca participación de los aficionados mexicanos en términos de adquisición de boletos. Un análisis reciente revela que solo el 9% de los encuestados en el país considera que comprará entradas para el torneo, mientras que la gran mayoría, el 89%, planea abstenerse. Entre las principales razones de esta decisión están las dificultades para obtener los boletos, aunque México fue el segundo país con mayor volumen de registros en el proceso mundialista, solo por detrás de Estados Unidos. El costo de los boletos varía significativamente, con tarifas que oscilan desde 60 dólares en la fase de grupos hasta más de 124 mil pesos para la final en Nueva York. La FIFA establece un límite de compra de hasta 40 boletos por usuario, y las ventas se realizan en varias etapas, primero reservadas para tarjetahabientes Visa y luego abiertas al público general. Aunque el interés mexicano en adquirir entradas es alto, el contexto económico y la disponibilidad limitada parecen desalentar una mayor participación de la afición local. La presencia masiva en las gradas será, por consiguiente, menor de lo esperado, lo que refleja un fenómeno global en el que la venta de boletos sigue una dinámica de alta competencia y costos elevados, incluso en países con grandes pasiones futbolísticas. La transición hacia un interés relativamente bajo en México contrasta con el entusiasmo que rodea a la competencia mundial, y plantea interrogantes sobre cómo influirá esta baja participación en la experiencia del torneo en territorio mexicano, así como en la estrategia de venta para futuras ediciones. La realidad refleja un escenario en el que, pese a ser sede en v
