Análisis de los avances sociales, la economía y los riesgos de continuidad del actual gobierno Durante los primeros años del siglo XXI, los gobiernos del Partido Acción Nacional y del Partido Revolucionario Institucional se negaron a reconocer la verdadera dimensión del problema de la pobreza y la desigualdad en México. A pesar de las cifras, prefirieron mantener una visión superficial y no implementar políticas efectivas para reducir estas brechas sociales. Sin embargo, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gasto de los Hogares (ENIGH) revela que sí es posible disminuir la pobreza y la desigualdad mediante acciones concretas. Desde que Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum asumieron sus cargos, el país ha experimentado cambios significativos en estas áreas. Se lograron avances notables gracias a dos estrategias principales: la implementación de programas sociales basados en transferencias directas y un incremento sostenido en el salario mínimo. Tras siete años de gestión, los datos muestran que casi diez millones de mexicanos han salido de la pobreza, y la desigualdad ha disminuido. Estos resultados, aunque positivos, plantean una interrogante fundamental: ¿son sostenibles en el largo plazo? Junto con los datos sobre la reducción de la pobreza, se publicó también el informe trimestral de las finanzas públicas y los indicadores económicos relevantes. La principal preocupación radica en el crecimiento de la deuda pública, que, si bien todavía se mantiene en niveles manejables, ha experimentado un incremento sustancial y se encuentra en el nivel más alto del siglo en México. Por otro lado, el Producto Interno Bruto (PIB) continúa estancado, reflejando una economía que no ha logrado consolidar un crecimiento sostenido. La presidenta de México celebró un cambio en la perspectiva económica para el próximo año, pasando de una estimación de -0.3 % a un crecimiento de 0.2 %. Sin embargo, tras un sexenio con nulo crecimiento bajo López Obrador, el país sigue en una si
