El primer ministro británico, Keir Starmer, ha reafirmado su decisión de permanecer en el cargo, a pesar de la creciente presión dentro de su partido laborista. Más de 70 diputados han solicitado su renuncia, en medio de la reciente dimisión de varias ministras, incluida Miatta Fahnbulleh, secretaria de Estado de Vivienda.
En una reunión en Downing Street, Starmer reconoció su responsabilidad por la derrota del partido en las elecciones municipales y regionales en Escocia y Gales. A pesar de esto, enfatizó que el procedimiento para un reemplazo no ha sido activado, insistiendo en que su gobierno debe continuar su labor.
Las elecciones han puesto de relieve la disminución del apoyo al laborismo, que ha sido superado por Reform UK y los nacionalistas. Starmer enfrenta además la controversia por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador ante Estados Unidos, complica aún más su situación.
La renuncia de Fahnbulleh ha subrayado el descontento con la gestión del gobierno. En su carta, la secretaria de Estado expresó que el partido no ha actuado con la ambición y claridad que la situación demanda, haciendo hincapié en los recortes a subsidios y las críticas a la atención a personas con discapacidad.
Fahnbulleh concluyó su misiva instando a Starmer a tomar decisiones adecuadas para el futuro del país y del partido, sugiriendo la necesidad de una transición de poder ordenada para permitir que un nuevo equipo lleve a cabo el cambio prometido a los ciudadanos.
Con información de elespanol.com

