Tras un año de celebrar su compromiso personal en una ceremonia simbólica, Carey solicita su separación legal, abriendo debate sobre límites legales y sociales de esta práctica. En un acto que desafía los convencionalismos sociales, la influencer y activista británica Suellen Carey formalizó su divorcio después de realizar una ceremonia de sologamia, un compromiso simbólico consigo misma. La práctica, que consiste en celebrar una unión con uno mismo, ha ganado popularidad en los últimos años como una forma de reafirmar el amor propio y la autonomía emocional. Sin embargo, Carey decidió dar un paso más allá al solicitar un reconocimiento formal de su separación, generando controversia en las instituciones del Reino Unido. La legislación local no contempla formalmente la sologamia ni permite su reconocimiento legal, por lo que su separación se resolvió mediante un acuerdo notarial que no tiene efectos jurídicos plenos. Este caso pone sobre la mesa las limitaciones del marco legal en el reconocimiento de nuevas formas de relaciones y expresiones personales. La práctica de la sologamia, aunque aún no reconocida legalmente en México, refleja un cambio en la percepción social respecto a la individualidad y el amor propio. En un contexto global, estos gestos cuestionan los límites de las leyes tradicionales frente a nuevas expresiones de identidad y relación personal, abriendo un debate sobre sus implicaciones sociales y legales.
