La preferencia por dispositivos electrónicos reduce la demanda de juguetes clásicos, afectando a los comerciantes y modificando hábitos de consumo infantil. La transformación digital está modificando profundamente el mercado de juguetes en México, donde las ventas tradicionales muestran una caída significativa. A nivel nacional, las cifras proyectan un incremento marginal del 2% en las ventas del sector durante este año, con aumentos de precios que podrán llegar hasta un 30% en 2026. Esta tendencia responde a un cambio en los hábitos de juego infantil, influenciado por el crecimiento en el uso de dispositivos tecnológicos, como teléfonos inteligentes y tablets. Las consecuencia de esta migración hacia la tecnología se reflejan en la disminución de juguetes tradicionales, que en algunos casos han desaparecido del mercado debido a la reducción en la demanda. Comerciales con décadas en el oficio reportan caídas en sus ventas de hasta el 50% y observan cómo actividades clásicas, como el Día de Reyes, han cambiado: ahora, menos niños salen a las calles a mostrar sus regalos, y las calles permanecen vacías en comparación con años anteriores. A pesar de este panorama, ciertos juguetes permanecen en preferencia, principalmente pelotas, canicas y otros objetos simples que mantienen su atractivo entre los niños. Algunos comerciantes también señalan que productos ligados a modas, como muñecas o carritos de carácter temporal, pierden popularidad rápidamente, en contraposición a los juguetes tradicionales que mantienen una demanda constante. Este fenómeno no solo responde a la evolución tecnológica sino también a cambios culturales y de crianza, donde los padres jóvenes prefieren ofrecer dispositivos digitales para el entretenimiento de sus hijos en lugar de juguetes físicos tradicionales. La tendencia parece irreversible, representando una profunda transformación en el imaginario lúdico infantil y en la economía de los vendedores de juguetes en México. Este cambio en el mercado
