Diversos actores políticos y económicos advierten posibles bloqueos y alertan sobre afectaciones en la industria minera ante la discusión legislativa de la reforma hídrica. La discusión en torno a la reforma a la ley de aguas ha generado un clima de alta tensión en la Cámara de Diputados, con diversos grupos alertando sobre acciones de protesta y rechazando los cambios propuestos. La movilización del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, que ha declarado estado de alerta máxima, contempla posibles bloqueos en carreteras y puentes fronterizos si las autoridades incumplen acuerdos previos. La organización, dirigida por Eraclio "Yako" Rodríguez, ha sostenido reuniones con legisladores de Morena, quienes aseguran que la mayoría de demandas del sector agrícola han sido atendidas y que el dictamen podría aprobarse en las próximas horas. Sin embargo, las bancadas del PRI y PAN adelantaron su voto en contra, calificando la propuesta como "mal estructurada" y cargada de ajustes insuficientes. La industria minera también expresó su preocupación por posibles restricciones que afectarán la construcción de nuevas instalaciones, advirtiendo sobre impactos ambientales y económicos considerables. En tanto, la Comisión Nacional del Agua, representada por su director Efraín Morales, reforzó la postura de que aprobar la reforma sin modificaciones es clave para mantener los acuerdos con los campesinos y evitar rupturas en los compromisos legislativos. Este escenario refleja el fuerte debate que envuelve la gestión del recurso hídrico en México, donde la protección del medio ambiente, el desarrollo agrícola y la economía minero están en confrontación, generando un contexto de incertidumbre política y social sobre el futuro de las políticas hídricas nacionales.
