Un análisis revela que aunque la mayoría de mexicanos creen ser tolerantes, existen limitaciones y percepciones de deterioro en este valor clave para la convivencia social. La tolerancia, considerada un pilar fundamental para la convivencia pacífica en México, presenta una brecha entre la autopercepción de las personas y las realidades sociales que enfrentan diariamente. Un estudio reciente indica que casi la mitad de los mexicanos se consideran "totalmente tolerantes" con quienes piensan diferente, pero un porcentaje significativo admite dificultades para ejercerla en su entorno, especialmente en contextos de polarización política, tensiones religiosas y conflictos sociales. Además, la percepción de un retroceso en los niveles de tolerancia ha aumentado, siendo mayor en los adultos mayores, lo que sugiere una percepción de piora en los valores democráticos en distintas generaciones. Los ámbitos con mayores indicios de intolerancia son el político, las redes sociales y la religión, plataformas donde la confrontación y los insultos predominan en línea, afectando la percepción social y la calidad del diálogo público. Aunque la mayoría cree que puede expresarse libremente, cerca de una cuarta parte siente restricciones o miedo a las represalias, lo que limita la participación ciudadana y el debate abierto. Para fortalecer este valor, las acciones más propuestas incluyen escuchar sin juzgar, dar ejemplo en el núcleo familiar y promover el respeto en plataformas digitales. Sin embargo, existe una resistencia significativa a involucrarse activamente, indicando una paradoja en la aspiración social de tolerancia frente a los comportamientos cotidianos y virtuales que muestran lo contrario.
