El descarrilamiento revela la corrupción y deficiencias en un proyecto cuestionado por su seguridad. El descarrilamiento del Tren Interoceánico el 28 de diciembre dejó 14 muertos y 97 heridos, evidenciando la precaria condición del proyecto. A pesar de una inversión de 60 mil millones de pesos, se utilizaron trenes canadienses obsoletos y vías sin modernizar, lo que apunta a una falta de planificación adecuada. Un informe independiente de la Universidad Iberoamericana concluyó que el accidente fue previsible y ligado a fallas estructurales. La Fiscalía General de la República ha sido criticada por su informe superficial y por apuntar a dos trabajadores como culpables, en vez de investigar las decisiones que llevaron a esta tragedia. La preocupación por la seguridad ferroviaria a largo plazo está más vigente que nunca.
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