El proyecto cumple su segundo aniversario en medio de celebraciones oficiales y acusaciones de ecocidio por parte de organizaciones internacionales y comunidades afectadas. El 15 de diciembre de 2023 se conmemoró el segundo aniversario de la puesta en marcha del Tren Maya, uno de los proyectos de infraestructura más relevantes en el sureste de México. Durante la celebración, las dependencias oficiales destacaron la influencia del sistema ferroviario en la promoción del turismo, el fortalecimiento económico y la conectividad de las comunidades a lo largo de los cinco estados que atraviesa: Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. La inauguración de la primera etapa en Campeche consolidó un trazado de más de 1,500 kilómetros que busca transformar la movilidad en la región, impulsando destinos culturales y naturales. No obstante, el proyecto continúa enfrentando severos señalamientos ambientales y culturales. Organizaciones independientes y tribunales internacionales, como el Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza (TIDN), han documentado impactos negativos y violaciones a los derechos de las comunidades mayas y de la biodiversidad local. Un informe reciente revela que el tren ha provocado el deterioro de ecosistemas y la pérdida de espacios culturales, evidenciado en la situación de instalaciones abandonadas y flora moribunda en las estaciones. Además, el TIDN ha calificado el proyecto como un acto de "etnocidio y ecocidio", confirmando que las afectaciones van más allá de lo ambiental, amenazando la integridad cultural y social de las comunidades originarias, en un contexto de militarización y vacíos legales. La relevancia de esta situación radica en que el Tren Maya no solo representa un nodo estratégico para el desarrollo regional, sino también un punto de polarización sobre la prioridad del crecimiento económico versus la protección del medio ambiente y los derechos culturales. La comunidad internacional y entidades sociales continúan a
