La ruta será ajustada en Tula de Allende para preservar restos prehispánicos y garantizar el avance del proyecto ferroviario hasta 2027. El desarrollo del tren México-Querétaro, una infraestructura clave para mejorar la conectividad en la región, implica realizar modificaciones menores en su recorrido para proteger vestigios arqueológicos. En Tula de Allende, donde se hallaron petrograbados y ruinas prehispánicas, se ejecutará un desvío de cuatro kilómetros en la vía que permitirá evitar dichas zonas sagradas, preservando el patrimonio cultural. La presencia de restos culturales en la zona es evidente, dado su pasado tolteca y azteca, y ha sido fundamental coordinarse con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para evitar daños y optar por un cambio de ruta que no comprometa los avances del proyecto. La obra, que contempla 226 kilómetros en total, se encuentra en etapas iniciales, con avances en otros tramos y la instalación de nuevas infraestructuras en municipios como Nopala, Tepeji y Chapantongo. La culminación está prevista para 2027, garantizando un desarrollo sostenible y respetuoso con el legado arqueológico, además de impulsar la economía y movilidad en la región.
