Washington, D.C. - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha expresado apoyo a ninguno de los candidatos en las elecciones brasileñas, que se celebrarán el próximo domingo. Ni Luiz Inácio Lula da Silva ni Flávio Bolsonaro cuentan con su respaldo en un proceso electoral donde su influencia ha sido habitual en otros países de la región.
Trump, al abordar el helicóptero presidencial Marine Force One, mantuvo una postura cautelosa en conferencias de prensa. “Estoy siguiendo [la campaña] muy de cerca. Es un país muy importante”, afirmó en una de sus declaraciones. Estos comentarios evitan el compromiso que ha demostrado anteriormente en otros escenarios, donde su apoyo a candidatos ultraderechistas como Nasry Asfura en Honduras o Javier Milei en Argentina ha sido claro.
Su reticencia sorprende, considerando que Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, sería un candidato natural para Trump, dado su vínculo político. Sin embargo, el mandatario estadounidense ha mostrado también cierta afinidad personal hacia Lula, quien previamente argumentó en la ONU que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Aumentando la tensión, una carta firmada por más de treinta congresistas estadounidenses, incluidos Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, denunció las posibles injerencias estadounidenses en Brasil. En la misiva, acusaron a la administración de actuar como “agente de injerencia y desestabilización” en la política interna.
Esta semana, los servicios de inteligencia brasileños elevaron la alerta sobre el riesgo de intervenciones externas en las elecciones. Así, la política estadounidense, históricamente intervencionista, enfrenta una nueva prueba con las elecciones en Brasil, que podrían cambiar el panorama político de América Latina, en particular si logran que los gobiernos de izquierda sean aún más aislados en la región tras estos comicios.
Con información de elpais.com

