Ciudad de México, CDMX. - La posible restricción de exportaciones de diésel por parte de Estados Unidos plantea serios desafíos a la seguridad energética de México. Gonzalo Monroy, director general de GMEC, advierte que la dependencia del país de este combustible importado podría llevar a la búsqueda de alternativas más costosas. Entre enero y julio de 2026, México importó un promedio de 78,609 barriles diarios de diésel, mientras que las refinerías de Pemex solo produjeron 273,230 barriles en el mismo periodo.
Monroy considera poco probable que Estados Unidos implemente las restricciones, pero señala que el riesgo persiste. Trump, respaldando esta medida, provoca preocupación, especialmente en regiones como Chihuahua y Baja California, que dependen en gran medida de este combustible refinado.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que la administración estadounidense está evaluando la posibilidad de prohibir o restringir parcialmente las exportaciones de diésel. No obstante, el secretario de Energía, Chris Wright, se opone a tal medida, advirtiendo que podría incrementar los precios de otros combustibles dentro de Estados Unidos.
A medida que se desarrollan estas discusiones, Monroy enfatiza la necesidad de que México amplíe su capacidad de almacenamiento y mejore la infraestructura logística para garantizar un suministro efectivo. Sin embargo, advierte que estas soluciones requieren tiempo y grandes inversiones, y cualquier interrupción inmediata de suministros podría resultar costosa para el país.
El gobierno de Claudia Sheinbaum intenta contener los precios de los combustibles mediante subsidios, pero el espacio fiscal es limitado. Hasta el 31 de agosto, se reportó un estímulo de 6.0012 pesos por litro para el diésel. La incertidumbre sobre el futuro del diésel y el impacto potencial en las finanzas públicas generan un escenario complejo para la administración en medio de este desafío energético.
Con información de energymagazine.mx

