Segovia. - Julio Alonso, sacerdote de 82 años, ha celebrado su última misa como párroco de Santo Tomás después de más de 31 años al frente de la comunidad. Asegura que es momento de retirarse, aunque sigue comprometido con su vocación.
Datos clave
- Quién: Julio Alonso, sacerdote
- Qué: Última misa como párroco de Santo Tomás
- Dónde: Parroquia de Santo Tomás, Segovia
- Cuándo: 3 de julio
Durante su trayectoria, Julio Alonso ha estado al servicio de diversas comunidades. Su carrera comenzó como monaguillo a los ocho años y, tras ingresar al seminario a los once, fue ordenado sacerdote a los 23. Recuerda con cariño su tiempo en Ayllón, donde fomentó la participación de los jóvenes en actividades sociales. Más tarde, fue capellán en el colegio de las Huérfanas de la Guardia Civil antes de llegar a Coca, donde también implementó programas para involucrar a la juventud en la vida parroquial.
En su actual parroquia, Alonso ha liderado un espacio vibrante y activo, siempre destacando la importancia de la colaboración con los laicos. Reconoce que, en los últimos años, la comunidad ha cambiado significativamente, enfrentando desafíos como la secularización y un descenso en el número de bautizos en comparación con las defunciones.
¿Cuál es el legado de Julio Alonso?
El legado de Julio Alonso radica en su dedicación a la comunidad y su enfoque en trabajar junto a los laicos. Él enfatiza que el sacerdote no puede actuar solo, sino que su labor se potencia mediante la colaboración activa de los integrantes de la parroquia. Durante su dirección, se han realizado múltiples iniciativas comunitarias, como actividades recreativas que conectan a los jóvenes con la fe.
¿Cómo ha cambiado la comunidad durante su sacerdocio?
La evolución de la sociedad ha tenido un fuerte impacto en la parroquia. Alonso destaca que muchos jóvenes buscan oportunidades fuera de Segovia, lo que ha llevado a un envejecimiento de la comunidad parroquial. Sin embargo, también señala una mayor implicación de los laicos en la vida de la Iglesia, lo que representa un rayo de esperanza ante la disminución de vocaciones.
El futuro de la parroquia y de la Iglesia, según Alonso, depende de la capacidad de adaptarse a los cambios y de fomentar un ambiente inclusivo. A pesar de su retiro, el sacerdote continuará apoyando a su comunidad, manteniendo siempre la esperanza en la llegada de nuevas generaciones.
Con información de eladelantado.com

