La universidad implementa medidas como cámaras y botones de emergencia tras hechos violentos, pero la percepción de inseguridad persiste entre los alumnos. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha reforzado sus sistemas de vigilancia tras recientes incidentes de violencia en algunos de sus campus, especialmente en la región del CCH Sur, donde un agresor lesionó a un estudiante, provocando su fallecimiento. Aunque se han instalado nuevas luminarias, cámaras y botones de auxilio en distintos espacios académicos, la percepción de inseguridad entre los estudiantes sigue siendo un desafío. Diversas facultades y centros educativos han optado por mantener actividades en línea o realizar paros en respuesta a la situación, con algunos reactivando las clases presenciales recientemente. Sin embargo, la sensación de protección no se ha fortalecido en todos los medios, como lo expresan estudiantes que consideran que las nuevas medidas no aumentan la seguridad de manera efectiva. Por ejemplo, algunos técnicos en botones de pánico señalan que estos sistemas presentan fallas y no cumplen su función en situaciones de emergencia. Además, algunos docentes y estudiantes reportan que las instrucciones y los protocolos sobre cómo actuar en casos de riesgo aún generan dudas, ya que en escenarios de alta tensión, mantener la calma puede ser difícil. La implementación de medidas preventivas, aunque importante, necesita acompañarse de una comunicación clara y acciones concretas que generen confianza en la comunidad universitaria. A nivel estructural, las instalaciones en ciertas áreas concurridas están equipadas con dispositivos de seguridad, pero zonas de gran afluencia permanecen sin ningún tipo de protección visible, evidenciando la necesidad de un plan integral y efectivo. El proceso de sensibilización y preparación para actuar en emergencias continúa en curso, mientras los estudiantes buscan que estas acciones se traduzcan en una verdadera sensación de protección en su día a
