Expertos alertan sobre el diseño vial centrado en el turismo que divide barrios y afecta a los habitantes, requiriendo un enfoque integral en la planificación urbana. Cancún enfrenta un desafío complejo en su planeación urbana, donde las arterias diseñadas para facilitar el turismo y el tránsito vehicular han generado una ciudad fragmentada y poco acogedora para sus residentes. La estructura vial actual favorece el desplazamiento rápido y el acceso a zonas turísticas, pero a costa de dividir comunidades, aislar barrios y crear barreras sociales que afectan la cohesión comunitaria. Esta problemática ha sido analizada por especialistas, quienes coinciden en la necesidad de transformar estos corredores en espacios inclusivos y de convivencia, promoviendo una movilidad que combine peatones, ciclistas y transporte público. Además, la falta de responsabilidad ciudadana en el cuidado del entorno urbano perpetúa prácticas dañinas como la basura en espacios públicos y la dependencia total de las autoridades para mantener el orden. La atención a estos aspectos es fundamental para revertir la tendencia y construir un Cancún más unido y sostenible, donde las vías de comunicación sean también vías de integración social. La recuperación de un diseño urbano integral no solo mejorará la movilidad, sino que fortalecerá el tejido social y la calidad de vida de quienes habitan en la ciudad.
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