Chicago, Illinois. - Guillermo Flores, un vendedor ambulante de 54 años, ha visto disminuir sus jornadas laborales debido al temor a los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). A pesar de contar con una licencia comercial, permisos en regla y más de 14 años en el negocio, los temidos procedimientos migratorios han impactado su economía. Durante los primeros ocho meses de 2026, se registraron 1,560 detenciones por parte del ICE en el condado de Cook, lo que ha incrementado la preocupación entre la comunidad inmigrante.
Flores lleva aproximadamente 16 años dedicado a la venta de alimentos en las calles de Chicago, utilizando un carrito para ofrecer productos como frutas y raspados. Sin embargo, la constante vigilancia de las autoridades lo ha llevado a permanecer en casa cuando hay rumores de redadas, lo que traduce en pérdidas económicas significativas. Cada vez que decide no salir a vender, enfrenta no solo la reducción de ingresos, sino también el riesgo de abandonar un negocio que ha edificado con esfuerzo durante años.
En una reciente reunión de su asociación, el comerciante explicó su compromiso con el cumplimiento de sus obligaciones fiscales y la importancia de mantener su actividad dentro de la legalidad. "Estoy tratando de hacer todo correctamente", destacó. No obstante, la realidad de su entorno lo obliga a modificar sus rutinas. Por ejemplo, ahora realiza sus compras de insumos a las 5 a.m., con la esperanza de evitar encuentros con agentes migratorios.
La creciente inseguridad ha llevado a otros vendedores a cambiar sus horarios, buscando alianzas para intercambiar información sobre posibles operativos. Baltazar Enriquez, presidente del Little Village Community Council, aseguró que muchos en la comunidad se ven forzados a trabajar en la noche, lo que altera sus dinámicas sociales.
El impacto de estas medidas afecta no solo la economía de los vendedores, sino también su salud mental. Expertos han señalado que el estrés y la ansiedad derivados de estas circunstancias pueden afectar su bienestar general, llevándoles a evitar interacciones sociales y a optar por soluciones menos convencionales para recibir atención médica. Por el momento, los cambios en la rutina de Flores continúan, evidenciando la creciente tensión en la comunidad ante la presencia del ICE.
Con información de lanacion.com.ar

