Jóvenes mexicanos recrean en videojuegos la violencia y las mafias locales, en un fenómeno que crece pese a campañas oficiales de restricción. En México, la influencia de la narcocultura en la juventud se manifiesta a través de videojuegos creados en la plataforma Roblox, que alcanzan hasta mil usuarios diarios. Este fenómeno es particularmente visible en el norte del país, donde adolescentes de 13 a 18 años diseñan y disfrutan juegos que simulan operaciones y conflictos de organizaciones criminales, con detalles que imitan fielmente los símbolos y objetos propios del narco, como armas doradas y vehículos blindados artesanales. A pesar de las campañas oficiales lideradas por la Presidencia de México, encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y la implementación de medidas restrictivas como un impuesto del 8% a los videojuegos violentos, la popularidad de estos títulos sigue en ascenso. La complejidad de la situación radica en el contexto social: décadas de violencia inducida por la lucha contra el narcotráfico, que desde 2006 ha dejado un saldo cercano a medio millón de muertos, han impregnado en la cultura juvenil una percepción naturalizada de la violencia y las organizaciones criminales. Expertos en la materia destacan que estos videojuegos no solo reflejan la realidad social, sino que también consolidan una especie de identificación entre jóvenes y el mundo del crimen, al representar a estas organizaciones como protagonistas en escenarios virtuales. La capacidad de programar y personalizar estos juegos en plataformas abiertas como Roblox facilita que los usuarios replican, con un alto grado de realismo, las dinámicas de las mafias mexicanas, fortaleciendo una cultura de imitacion que se entrelaza con el día a día social. Este fenómeno, no solo un reflejo de la realidad, sino también un potencial vehículo de influencia, subraya la necesidad de abordar con mayor nivel estrategias educativas y sociales para profundizar en el entendimiento y la prevenció
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