Cada primavera, el aguilucho cenizo (Circus pygargus) retorna a los cielos de Extremadura. Estos ejemplares, que en su mayoría migran hacia zonas más al norte, inician su proceso de cortejo y cría en abril. A través de una campaña anual, los voluntarios de Adenex se dedican a la conservación y salvamento de esta especie vulnerada.
El primer paso en la labor de estos voluntarios es identificar parejas reproductoras observando su comportamiento en vuelo, la construcción de nidos y la interacción con depredadores. Elvira del Viejo, voluntaria, explica que prestar atención a las entregas de presa entre parejas es crucial para determinar la actividad reproductiva.
Adenex abarca un extenso terreno en la provincia de Badajoz, donde gestionan 13 nidos. Otras organizaciones también se suman a esta conservación en diversas áreas de la región, asegurando el monitoreo de las aves y su hábitat.
Como ave de presa migratoria, el aguilucho cenizo hiberna en el África subsahariana y depende de los ecosistemas agrarios para su supervivencia. Está catalogado como especie vulnerable en el Libro Rojo de las Aves de España y necesita una revisión de su estado de conservación, según Adenex, para asegurar una protección más robusta.
Las principales amenazas incluyen la aceleración de las cosechas y el uso de plaguicidas que afectan su alimentación. Además, la transformación del terreno agrícola, con la instalación de plantas fotovoltaicas y olivar intensivo, está reduciendo su hábitat. Una vez que se encuentran nidos, se utilizan drones para confirmar su ubicación y se señalizan las áreas para protegerlas durante la cosecha, facilitando el trabajo conjunto con los agricultores.
Con información de elperiodicoextremadura.com

