Descubre cómo el territorio actual de Nuevo León fue en el pasado un mar prehistórico lleno de vida y qué hallazgos revelan su existencia milenios atrás. Durante millones de años, la región que hoy conocemos como Nuevo León estuvo cubierta por un vasto mar interior que formó un escenario de gran biodiversidad en la prehistoria. Este cuerpo de agua albergaba diversas especies, entre ellas moluscos, peces primitivos y reptiles marinos como los plesiosaurios, cuya presencia aún se evidencia en los fosiles encontrados en municipios como Vallecillo, Lampazos y China. La existencia de estos restos marinos permite comprender cambios climáticos y geológicos que transformaron el territorio en las montañas y llanuras actuales. La acumulación y conservación de estos fósiles contribuyen significativamente a la reconstrucción de la historia natural del norte de México y ofrecen pistas sobre la evolución de la vida marina en la región. La desaparición del mar fue resultado del movimiento tectónico y las variaciones climáticas que, en millones de años, elevaron las tierras y secaron las aguas, dejando atrás un patrimonio geológico de gran valor científico. Formaciones rocosas terrestres y fósiles marinos suman evidencia tangible de un pasado acuático que todavía guarda secretos por ser descubiertos.
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