El número de inmunizaciones en la entidad ha caído en los últimos años, a pesar del incremento en su población, lo que genera preocupación en salud pública. A pesar del continuo aumento en la población de Nuevo León, el ritmo de vacunación en la región ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos años. Datos recientes indican que, en el primer semestre de 2025, se han registrado aproximadamente 745 mil dosis administradas, una cantidad significativamente menor en comparación con las cifras de todo 2024, que alcanzaron aproximadamente 1.7 millones. La disminución se observa en esquemas de vacunación contra enfermedades como hepatitis, sarampión y virus del papiloma humano, excluyendo inmunizaciones contra el COVID-19. El período más alto registrado en la última década fue en 2019, con casi 2 millones de dosis aplicadas. Sin embargo, los años siguientes mostraron fluctuaciones, influenciadas por la pandemia de COVID-19, que provocó una caída del 22 por ciento en 2020. Es importante destacar que, aunque la población de Nuevo León ha crecido un 13 por ciento desde 2015, el número total de vacunas aplicadas ha ido en descenso desde 2022, reflejando posibles desafíos en la cobertura de inmunización. Esta reducción en la vacunación resulta preocupante, pues puede afectar la protección colectiva ante enfermedades prevenibles, principalmente en comunidades rurales y zonas aisladas. La tendencia también coincide con un aumento en la población total, lo que subraya la necesidad de reforzar campañas y estrategias para garantizar una cobertura vacunal adecuada en el estado. La experiencia en otras regiones señala que mantener elevados niveles de inmunización es fundamental para evitar brotes epidémicos y proteger a los sectores más vulnerables de la población. La colaboración entre autoridades sanitarias y comunidades será clave para revertir esta tendencia y asegurar mejores niveles de protección sanitaria.
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