San Pedro Garza García, Nuevo León. - Jesse Uresti Cantú ha sido identificado como una figura central en una investigación federal sobre redes de huachicol fiscal en el norte de México. Su imagen pública, que distaba del mundo criminal, ha sido desmantelada tras operativos en residencias de lujo vinculadas a él.
El empresario, una figura prominente en el ambiente fitness y conocido por sus cuestionables actividades filantrópicas, fue sorprendido por la acción de las fuerzas federales. Los operativos, que incluyeron a elementos de la Marina y de la Fiscalía General de la República, se llevaron a cabo en el exclusivo sector Chipinque, donde se descubrieron propiedades ligadas a Uresti.
El cambio en la percepción pública de Uresti es drástico. Hasta hace poco, se le reconocía como un benefactor de estudiantes, incluso participando en actividades para apoyar proyectos educativos. Sin embargo, la investigación resalta un contraste inquietante con su involucramiento en presuntas operaciones financieras ilícitas, incluidas actividades de emisión de facturas falsas.
Las indagaciones apuntan hacia organizaciones empresariales con vínculos al contrabando de combustibles. Jesse Uresti, en lugar de ser un criminal a gran escala, representa un nuevo perfil de involucrados en el crimen: jóvenes empresarios bien integrados en la sociedad que ostentan éxito y legitimidad.
Este caso no solo revela actividades delictivas, sino que también pone en jaque la posible infiltración de capital ilícito en la clase empresarial y social de Monterrey. La captura de Uresti expone la fragilidad de esas estructuras públicas y pone en evidencia los peligros de un entorno donde el éxito empresarial puede estar manchado por el crimen.
Con información de milenio.com

