Celis, un menor que enfrentó múltiples enfermedades desde su nacimiento, murió tras cuatro años de lucha y superó amplios pronósticos médicos en un hogar lleno de amor. En un triste acontecimiento, un niño con graves problemas de salud perdió la vida en el Centro de Desarrollo Infantil Capullos, en Nuevo León. Celis, quien padecía parálisis cerebral, hidrocefalia, epilepsia, diabetes y escoliosis severa, logró desafiar las expectativas médicas y vivir cuatro años, en lugar del pronóstico de supervivencia limitada que recibieron sus médicos al momento de su ingreso. La historia de superación y resiliencia de Celis refleja la importancia de los espacios de cuidado infantil especializados, donde pudo recibir protección, atención constante y afecto, tras haber sido abandonado por su familia biológica en condiciones extremas, producto de un incesto. Su llegada a Capullos significó un refugio lleno de ternura que le permitió, a pesar de sus complicaciones, demostrar momentos de progreso y alegría. La pérdida de Celis conmueve a la comunidad y enmarca el impacto que tienen los centros especializados en brindar esperanza y dignidad a niños vulnerables. La historia del pequeño deja un legado de fuerza, perseverancia y la necesidad de seguir apoyando la atención integral para menores en situación de riesgo.
Temas:
