Monterrey, Nuevo León. – El año 2025 en Nuevo León estuvo marcado por una serie de sorprendentes avistamientos de fauna silvestre que evocaron escenas de la vida real comparables a la ficción. En medio de condiciones climáticas variables y la continua expansión urbana, diversas especies animales irrumpieron en entornos citadinos, generando asombro, ternura e incluso momentos de alerta entre los habitantes. Entre los animales avistados se encontraron coatíes, pumas, osos negros, pecaríes, coyotes, jaguares, e incluso un tigre y una pitón que fueron encontrados fuera de su hábitat natural, protagonizando situaciones que parecían sacadas de un documental. Uno de los eventos más notables ocurrió el 25 de junio, cuando un tigre de once meses fue reportado en el municipio de Salinas Victoria. Tras un operativo de búsqueda y rescate, el ejemplar fue localizado y asegurado, colaborando su propietario con las autoridades. Previo a este incidente, el 23 de junio, imágenes de un puma cazando un gato doméstico en el fraccionamiento Rincón de las Montañas, al sur de Monterrey, circularon en redes sociales, recordando la coexistencia a veces cruda entre la fauna silvestre y los entornos urbanos. Los osos negros se consolidaron como los protagonistas de múltiples avistamientos. El 29 de junio, uno fue visto en avenidas principales de San Pedro, y el 1 de julio, otro oso fue captado nadando en una alberca en Chipinque, evidenciando su presencia cada vez más cercana a las zonas habitacionales. Estos episodios se sumaron a incidentes recurrentes, como osos interactuando con actividades humanas cotidianas, desde sustraer comida hasta visitar residencias particulares e incluso planteles educativos, como la Facultad de Comunicación en Mederos. En un tono más emotivo, el 18 de noviembre, un pecarí rescatado de una alcantarilla en Guadalupe logró reunirse con su familia, un momento conmovedor para los ciudadanos. Especialistas señalan que estos avistamientos están intrínsecamente ligados
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