El Parque 150 en la colonia Industrial se ha convertido en un refugio para la juventud que busca alejarse de las adicciones y mejorar su bienestar físico En la ciudad de Morelia, Michoacán, un grupo de jóvenes ha encontrado en la práctica de la calistenia un espacio de recuperación y convivencia. Estos jóvenes provienen de familias desintegradas, algunos con antecedentes de adicción y otros en proceso de superación. Cada día, después de cumplir con sus responsabilidades en el trabajo o en la escuela, se reúnen en el Parque 150, ubicado en la colonia Industrial, para realizar ejercicios al aire libre, principalmente en barras y otros aparatos diseñados para calistenia. El parque, que en su momento fue remodelado por el Ayuntamiento de Morelia, ha experimentado una reducción en el número de aparatos y en el espacio destinado a la actividad física. Los jóvenes consideran que esta modificación ha limitado sus posibilidades de entrenamiento y que, en general, ha afectado la calidad de su práctica deportiva. Sin embargo, mantienen su compromiso de seguir entrenando y promoviendo el uso del espacio como un medio para superar problemas personales. Uno de los instructores voluntarios, Rafael Calderón, manifestó su preocupación por la disminución de la infraestructura en el parque. Sin recibir ningún pago, Calderón hizo un llamado a las autoridades de los tres niveles de gobierno para que apoyen a los jóvenes en la mejora y expansión de las instalaciones. Señaló que, tras la remodelación, el espacio quedó reducido y con menos aparatos, lo que dificultó su entrenamiento y el de otros usuarios. Calderón también invitó a más jóvenes a acudir al lugar, sin importar si son principiantes o atletas avanzados. Aseguró que la calistenia ha sido para ellos una herramienta efectiva para dejar atrás las adicciones y los problemas familiares, además de servir como una forma de desestresarse. “Si tropezaste con el mundo de las drogas, aquí te arropamos y te ayudamos a entrenar, sin importa
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