Se pronostican lluvias por debajo del promedio, lo que podría afectar el abastecimiento de agua y la agricultura en la región. El mes de septiembre, tradicionalmente uno de los más lluviosos del año, presenta una tendencia por debajo del promedio en la entidad de Nuevo León durante 2025. Datos recientes indican que las precipitaciones previstas son un 25.7% menores a la media histórica del período, lo cual puede tener implicaciones importantes para los recursos hídricos y la actividad agrícola. La reducción en las lluvias podría limitar la recarga de presas y acuíferos en una región que depende en gran medida de estos recursos superficiales para su abastecimiento. Este comportamiento climático se suma a un registro reciente en el que septiembre de 2023 fue el más seco en cinco años, con tan solo 42.9 mm de precipitación, un 70.7% menos que el promedio del período. En contraste, 2022 rompió récords con 461.9 mm, superando en más de un 90% la media habitual. La variabilidad en las precipitaciones demuestra la inestabilidad climática que caracteriza el clima de la zona, afectada también por cambios globales en patrones de lluvia. La situación actual de los embalses refleja una disponibilidad variable: dos de ellos en Nuevo León mantienen niveles altos de almacenamiento, con más del 90% de llenado. Sin embargo, una tercera presa —que presenta niveles insuficientes— podría experimentar un descenso adicional si las lluvias continúan escasas en los próximos meses, poniendo en riesgo el suministro de agua en la región. La administración de recursos hídricos continúa monitoreando estos indicadores para anticipar posibles medidas de contingencia.
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