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Nuevo León

Nuevo derrumbe en San Joaquín incrementa comunidades incomunicadas

Un nuevo derrumbe en San Joaquín, Nuevo León, deja diez comunidades aisladas por deslizamientos, complicando la atención y comunicación en la región.

Por Redacción2 min de lectura
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La caída de tierra bloquea caminos en la región, dificultando la atención y generando más aislamiento en zonas afectadas por deslizamientos previos. En un operativo coordinado, las autoridades de la región confrontan un alud de tierra que afecta varias comunidades en San Joaquín, Nuevo León. Este incidente eleva a diez el número de localidades aisladas debido a deslizamientos de tierra en la zona, complicando las labores de asistencia y transporte. La emergencia ocurrió en medio de esfuerzos para distribuir ayuda y maquinaria en áreas previamente afectadas, poniendo en marcha planes de respuesta ante múltiples deslaves en caminos rurales y vías de acceso principales. Los recientes movimientos del suelo, que han cubierto por completo caminos rurales, fueron causados por condiciones climáticas húmedas y secas en distintas fases, incrementando la vulnerabilidad del terreno. La superficie desplazada, que puede alcanzar hasta cuatro mil metros cúbicos, no representa riesgo para la población, ya que las áreas afectadas permanecen deshabitadas, aunque sí obstaculizan la comunicación con varias comunidades que dependen de esas vías para el traslado de bienes y personas. Como medida adicional, se evalúan alternativas de acceso a través de rutas alternativas en la zona de Cadereyta, pese a que los trayectos son largos y complicados. Se cuenta con apoyo especializado de geólogos y maquinaria pesada enviada por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, y la Comisión Estatal de Infraestructura, con el objetivo de despejar los caminos y garantizar la conectividad. La dificultad de acceder a las comunidades afectadas resalta la necesidad de fortalecer los mecanismos de respuesta ante fenómenos naturales, que en regiones vulnerables como la de San Joaquín, exigen recursos y planeación constantes. Aunque no se reportan lesionados ni daños a viviendas, los deslaves mantienen en alerta a las autoridades locales y responsables de la protección civil. La situación

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