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Nuevo León enfrenta déficit de elementos en Protección Civil

La protección civil en Nuevo León cuenta con solo 18 elementos por cada 100 mil habitantes, enfrentando desafíos en capacidad y profesionalización.

Por Redacción1 min de lectura
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La corporación estatal cuenta con apenas 18 elementos por cada 100 mil habitantes, lo que limita su capacidad de respuesta ante emergencias. La protección civil en el estado de Nuevo León presenta una capacidad operativa limitada, con una proporción de solo 18 elementos por cada 100 mil habitantes. Esta cifra posiciona a la entidad como la sexta con menos personal en el país, solo superando a Puebla, San Luis Potosí, Sonora, Sinaloa y Baja California, y por debajo de la media nacional de 23 agentes. Con aproximadamente 5.8 millones de habitantes, Nuevo León cuenta con cerca de mil 42 empleados activos distribuidos en el Estado y sus 51 municipios, evidenciando un déficit del 22% respecto al promedio nacional. Este escenario ha llevado a especialistas y representantes locales a señalar que la creciente responsabilidad de la protección civil no ha sido acompañada por una estrategia de profesionalización ni de mejoras salariales. La corporación ha asumido tareas que van desde responder a emergencias de salud hasta controlar incendios y realizar inspecciones, sin contar con un plan de carrera ni certificaciones adecuadas. Se ha propuesto instaurar un modelo similar al de Seguridad Pública, incluyendo partidas específicas para equipamiento, capacitación y salarios competitivos. Pese a las limitaciones, las acciones solidarias de protección civil son evidentes: brigadas de rescate han colaborado en operativos en Texas tras inundaciones severas, y en agosto pasado, equipos de la corporación ayudaron en la contención de incendios forestales en Canadá. Además, la dependencia trabaja en fortalecer la formación académica de su personal, promoviendo estudios superiores para mejorar sus capacidades. Desde su creación tras el sismo de 1985 y el impacto del Huracán Gilberto, la fortaleza humana y técnica sigue siendo un reto prioritario para responder eficazmente a los riesgos que enfrenta la región.

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