Samuel García no asistió a la sesión solemne del Congreso, pese a ser un mandato legal y un compromiso impulsado por él mismo El pasado 15 de octubre, en cumplimiento con lo establecido en la Constitución del Estado, el Congreso de Nuevo León convocó a una sesión solemne para que el gobernador Samuel Alejandro García Sepúlveda rindiera su cuarto informe de gobierno. La ley señala claramente que esta cita, programada en la primera quincena de octubre, debe contar con la presencia del Ejecutivo y de los Magistrados del Tribunal Superior de Justicia, quienes deben escuchar, por escrito y en persona, el estado actual y las perspectivas del estado. A pesar de que la asistencia del gobernador en este acto no es una simple cortesía sino una obligación constitucional que él mismo promovió reformar, García Sepúlveda decidió no acudir, replicando una conducta que ha mantenido en los últimos años. La falta de presencia del gobernador representa una falta al respeto a la institucionalidad y a la transparencia que deben caracterizar el ejercicio del poder. Mientras tanto, los legisladores y representantes del Poder Judicial, encabezados por la Magistrada Laura Perla Córdova Rodríguez, acudieron sin excepción, reafirmando su compromiso con la ley y el cumplimiento de sus responsabilidades. La Constitución señala que el respeto a las leyes no admite interpretaciones a conveniencia, y que gobernar implica cumplir los compromisos y servir a la ciudadanía. Este comportamiento del mandatario en el cierre de su administración invita a la reflexión sobre la importancia del respeto institucional y la responsabilidad del ejercicio público. Aunque aún tiene tiempo para cumplir con sus obligaciones, su decisión refuerza la necesidad de que el poder se ejerza con humildad, respeto y transparencia hacia la ciudadanía de Nuevo León.
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