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Nuevo León

Nuevo León veta la primera fase de la reforma electoral en materia de paridad de género

El gobierno de Nuevo León vetó la primera fase de la reforma electoral en materia de paridad, argumentando retrasos y incompatibilidades con reformas nacionales.

Por Redacción1 min de lectura
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El gobierno estatal argumenta que la propuesta retrasa la implementación de la paridad y busca mantener la coherencia con reformas nacionales en proceso. El gobierno de Nuevo León anunció que interpuso observaciones al acuerdo aprobado por el Congreso local respecto a la reforma electoral en materia de paridad de género, lo que desembocó en un veto para la primera fase de su implementación. La decisión se fundamenta en procedimientos constitucionales que permiten al Ejecutivo expresar su desacuerdo y proponer ajustes en un plazo de diez días hábiles. El rechazo del ejecutivo estatal se basa en dos aspectos principales. Primero, señala que la reforma pospone la plena adopción de medidas de género hasta el proceso electoral de 2030, lo cual sería un retroceso en los derechos políticos de las mujeres y contraviene principios constitucionales de progresividad. Segundo, advierte que la propuesta legislativa debe alinearse con reformas electorales nacionales en curso, para evitar vulneraciones legales y conflictos normativos. Este veto reabre el debate sobre la protección de los derechos de las mujeres en la política local, en un contexto donde la reforma electoral busca fortalecer la participación femenina y establecer reglas más equitativas en los procesos de selección de candidaturas. La controversia refleja también las tensiones políticas existentes entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en medio de un calendario electoral importante, que definirá las reglas para las elecciones del 2027. Tras presentar las observaciones, el Congreso tiene la responsabilidad de revisar el análisis del Ejecutivo y decidir si mantiene el texto original o realiza ajustes, situación que podría requerir una votación calificada para superar el veto. Esta acción marca una estrategia activa del gobierno estatal para asegurar que las reformas reflejen los avances en igualdad y derechos políticos, además de buscar convenir con las reformas nacionales en materia electoral.

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