La Comisión Nacional del Agua advierte que las precipitaciones de los próximos meses empeorarán la crisis de sequía en el estado, afectando recursos hídricos y agricultura. La escasez de lluvias en Nuevo León continúa agravando la sequía en la región, según las proyecciones de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Los pronósticos meteorológicos para septiembre, octubre y noviembre indican que las precipitaciones serán significativamente inferiores al promedio histórico, lo que compromete aún más los recursos hídricos y las actividades agrícolas en el estado. En lo que va del año, la acumulación de lluvias solo ha alcanzado el 43% del promedio anual, destacando la severidad de la situación. Para septiembre, se estima una disminución del 17% en las precipitaciones, con promedios que rondan los 132.1 mm frente a los 159.0 mm habituales. Octubre y noviembre presentan perspectivas aún más desafiantes; en octubre, las lluvias caerían un 16% por debajo del promedio con 55.0 mm frente a los 65.5 mm habituales, mientras que en noviembre la caída alcanzaría el 32%, con solo 16.4 mm estimados. Las cuencas más afectadas serían Río San Fernando, Cuenca del Río Bravo y del Río Pánuco, donde las lluvias podrían disminuir hasta un 35%. Es importante señalar que estos pronósticos consideran solo precipitaciones normales, sin incluir eventos extraordinarios que podrían alterar temporalmente las condiciones. La tendencia de sequía ha persistido durante todo 2025, en gran parte debido a patrones climáticos que han reducido considerablemente las lluvias en la región, afectando tanto el abastecimiento de agua potable como la agricultura local. El impacto de esta prolongada falta de lluvias refuerza la necesidad de acciones de conservación y gestión eficiente del recurso hídrico, mientras las autoridades monitorean la evolución del clima para tomar decisiones que mitiguen los efectos de la sequía en los próximos meses.
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