OAXACA, OAXACA. – El Mercado de Abasto de Oaxaca, un pilar de la economía popular y la vida cotidiana de miles de personas, se ha visto envuelto nuevamente en el escrutinio público. La difusión de imágenes que documentan a dos individuos consumiendo drogas inyectables en uno de los pasillos, en pleno día y ante la presencia de otros ciudadanos, ha desatado una ola de reacciones que oscilan entre la negación, la burla, la indignación y la genuina preocupación social. Las imágenes, capturadas en las inmediaciones de una casa de empeño, se viralizaron rápidamente, poniendo de relieve una problemática que trabajadores y comerciantes del mercado reconocen desde hace años: la presencia recurrente de personas con adicciones severas en un espacio público que carece de atención médica, psicológica y social adecuada. El consumo de sustancias inyectables, con los inherentes riesgos para la salud, se manifiesta así en uno de los puntos de mayor afluencia de la ciudad, forzando una reflexión sobre la respuesta institucional y comunitaria ante el fenómeno de las adicciones. Especialistas en salud pública enfatizan la necesidad de abordar esta situación desde una perspectiva de salud pública, evitando la criminalización o exhibición de las personas afectadas. Sostienen que la dependencia a sustancias es una enfermedad que requiere un abordaje integral. Asimismo, el incidente expone la carencia de estrategias efectivas en materia de prevención, reducción de daños y tratamiento, así como la normalización de la exclusión social que sufren estos individuos. La viralización del suceso ha provocado un torrente de comentarios en redes sociales, reflejando la polarización social existente. Se observan expresiones de tristeza y alarma por el deterioro social, junto a intentos por minimizar o negar la situación. Otros comentarios adoptan un tono sarcástico y de burla, comparando la escena con supuestos puestos de vacunación o farmacias. Paralelamente, han surgido voces de enojo que cuestion
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